Das Weisse Pferd - Urchristliche Zeitung für Gesellschaft, Religion, Politik und Wirtschaft

N° 13/2000

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El bautismo de lactantes

Nace un niño. Según la enseñanza católica, para los recién nacidos ser bautizados ahora es necesario para su salvación (Das Taufbecken, in dem Luther tauftecatesismo católico 1277). Los padres tienen el encargo (1251) de llevar al niño al bautismo – de otro modo le privarían al niño de la incalculable merced de llegar a ser hijo de Dios (1250). El niño si muere sin ser bautizado, no lograría estar en la “contemplación de Dios”, o sea, no entraría en el cielo, porque el pecado original sigue pegado a el (Neuner-Roos, 526; ver abajo). También según la enseñanza luterana, el bautismo es “necesario para la salvación”. 

 Presión psicológica

Para hacer presión psicológica se ha previsto suficientemente: ¿Quién quiere arriesgarse que el niño no llegue a Dios, es decir, llegar posteriormente al infierno, aún cuando esto sólo se expresa en forma indirecta? Aquí los padres   no sólo han temer por la salvación del alma del niño, sino también para la propia, si no actúan como lo exige la iglesia.

Por lo tanto el niño es llevado al bautismo. Recibe un traje bautismal, una vela bautismal, es ungido y es regado con agua. Los padres o padrinos pronuncian, en nombre del pequeño, quien aún no puede comprender ninguna idea, una “promesa bautismal” y los malos espíritus son expulsados.
 

Alteraciones bíblicas

Para fundamentar esta ceremonia, las iglesias se acogen a una aparente expresión de Jesús de Nazaret quien, según la Biblia, habría dicho: “Por tanto id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre,  del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28, 19). Pero la mayoría de los científicos son de la concepción que justamente esta parte, es una adición posterior a la Biblia o sea, una falsificación. Sospechoso es ante todo el llamado a la trinidad – porque en el año 381 ésta fué establecida como un dogma. Además: Si esta parte fuese auténtica, entonces es interpretada falsamente a conciencia. Pues esta frase “haced discípulos”, en el texto original griego tiene el significado “enseñad les”. Así también lo tradujo Lutero y así se decía en las Biblias luteranas hasta el año 1956, antes de que fuera reemplazado por “haced discípulos”. Según esto, primero hay que enseñar a las personas y luego bautizarlas y posteriormente, seguir enseñando. A un lactante naturalmente no se le puede enseñar – pero si se les puede hacer cautivos. Para que permanezca en lo posible, como un miembro pudiente pagador de la iglesia oficial. Esto no lo quiso Jesús. 

Ejecuciones

En tiempos de la reforma, en muchas personas despertó la conciencia de que no es cristiano ingresar a un niño pequeño a una institución mediante un bautismo a la fuerza, y con desprecio de su libre voluntad. Pero los bautistas, que rechazaban el bautismo de niños fueron sangrientamente perseguidos y exterminados, tanto por la iglesia católica como por la iglesia luterana.

 

¿Qué quería Jesús?

Él sin embargo se dejó bautizar por Juan el Bautista. Pero esto fué un símbolo para su unión con Dios. Jesús mismo no bautizó con agua. Él les enseñaba a los hombres a mantener los mandamientos de Dios. El que hace esto recibe el bautismo en el espíritu, que no tiene nada que ver con una ceremonia. Jesús respetaba la libre voluntad de las personas. También los cristianos originarios no bautizaban a los lactantes. Esto comenzó a finales del siglo 2. La iglesia ceremonial en formación, adoptó por la simpleza, numerosos ritos y detalles de los antiguos cultos de misterios que entonces estaban ampliamente difundidos en el ámbito del mediterráneo: El rociado con agua, el soplo del niño para la expulsión de los espíritus malos, la vestimenta bautismal blanca, la vela bautismal, los padrinos, el juramento bautismal – todo esto son practicas paganas, pero no cristianas.  

 

 

La enseñanza católica:

 

¡Los niños no bautizados van a la parte

más clemente del infierno! 

Según la enseñanza católica “las almas que están en pecado mortal y abandonan la vida” deben ir al infierno eterno. Las que sólo estaban cargadas con el pecado original [que vale como pecado grave] pierden la “contemplación de Dios” (Neuner-Roos, La Fe de la Iglesia, pág. 530). Con esto se refiere a los lactantes y niños pequeños no bautizados. “Para las almas con pecados personales”, existe el infierno y el más allá “en tormentos infernales”. El peligro de no sólo perder la “contemplación de Dios” sino además, sufrir tormentos infernales por toda la eternidad, para un niño no bautizado empieza cuando puede distinguir entre el bien y el mal y puede cometer pecados graves.

Últimamente la iglesia complementa esto, que igualmente se puede recomendar a la misericordia de Dios a niños fallecidos no bautizados. Evidentemente aquí se deja abierto si con esto, algo cambia en las zonas más clementes del infierno. La relación de los hombres con Dios, a pesar de esta pequeña complacencia al sano entendimiento humano, en todo caso seguirá siendo envenado.


 

Literatura:

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